miércoles, 1 de julio de 2009

Sin titulo 02

Conocer a alguien es un juego de azar,
con un ¡hola! puede terminar la conversación
ó una mueca absurda que denote un estado de estupidez
la empiece sin ni siquiera pronunciar una vocal,
pero; prefiero quedar silente contemplando
el reflejo de sus anteojos, es mejor ser un cobarde
que solo se sienta a su lado para imaginar una platica
que quizás sólo quede en un: ¿Cómo te llamas? y ¿a qué te dedicas?,
o sin esperarlo vaya hasta el altar como lo pide la iglesia y la sociedad.

Indispuesto con un parkinson de nervios
aspiro su aroma para pretender darme un suspiro de valentía,
pero; prefiero el eterno compañero de travesías por la ciudad, el silencio,
compañero rebelde que grita afónico a escasos centímetros de mi rostro
escupiendo el exceso de letras que se han acumulado en su bodega,
mis manos a punta de golpes pide una piel a la cual puedan acariciar,
mi boca exige unos labios para conversar, para besar.

Inevitablemente llega el momento de partir de su lado sin
ni siquiera contemplar más allá de sus anteojos,
con música fúnebre compuesta por los claxons
y esos desapercibidos murmullos urbanos vuelven largo el camino a casa,
mientras cae la lluvia humedeciendo los sentimientos cobardes
el mal humorado corazón me reprocha: puede que ella sea el amor del que tanto se escribe,
ó sea su nombre la palabra que falta para que este escrito sea realmente un poema
y no un intento mas en tu cuaderno de fracasos.

Oswaldo N. Flores García.

lunes, 2 de febrero de 2009

¿Casualidad o destino?

(Ahora sí que desempolvé este escrito....ES EL PRIMERO QUE ESCRIBÍ si no mal recuerdo tenía 17 años, ya llovió, espero y les agrade....)

Hoy el viento me trajo de regreso
el suave aroma de tu piel
entrelazado con el sabor de tus labios,
gemí intensamente al estar frente a frente
con tus recuerdos que ahora son solo polvo,
solo polvo queda de aquellos buenos días
cuando tu alma era mi hogar
y tus pensamientos mi alimento,
aquellos días donde me hacías entender este mundo,
un mundo que sin tus desplantes no es el mismo.

Aún me pregunto la razón de aquella hostil batalla
donde tu adiós en forma de bayoneta provoco una herida
que se alimenta de mi dolor y se bebe mi felicidad,
la cura era tu cuerpo y no el maldito tiempo
que se volvió el encargado de decapitar la vida
de aquel que solo espera con ansias tú regreso.

Agobiado salí a ambular por las calles
encontrándote entre la multitud del mercado
incrédulo creí que seria era una más de mis locuras,
temblando dije sonriendo, te amo,

Hoy no se si creer en la casualidad
o en la equivocación del destino
que al darse cuenta del error cometido
nos pone otra vez en el mismo camino,
quizás aquel que nunca debimos abandonar…

Oswaldo "wakko" Flores