Bosquejos del alma, poesía, visiones y perversiones
Inspirado por Erato intentará alojar lo que llamo “poesía“, quizá sin serla. Escribo lo que puedo y lo que debo, es inevitable el peligro de no hacerlo como quisiera... Así que tan solo relatare lo que siento... Solo eso. Oswaldo N. Flores García
domingo, 24 de mayo de 2026
Momento Suspendido
La noche por acá es simple:
empieza con el recuerdo de tus huellas,
termina con la ausencia de tus sombras;
los días por acá son complicados
empiezan con las ideas suspendidas,
terminan con el sol quemando mi piel.
Hoy,
esa rutina de metrónomo se hace cada vez más fuerte y se impregna a cada comisura de mi alma, quizás a eso es lo que llamamos soledad, aunque prefiero llamarle:
„El Momento Suspendido“.
Ese momento en el que nada pasa.
Ese momento en el que todo pasa.
Ese momento donde tus manos frías calentarían las noches de este eterno invierno.
MOMENTO SUSPENDIDO
MOMENTO SUSPENDIDO
MOMENTO SUSPENDIDO.
Películas, canciones y poemas añoran y basan su planteamiento en la osadía de poder controlar al tiempo y sus aliados, pero ¡Realmente tiene sentido??? ¿Qué hacer cuando no pasa nada? ¿Cuándo no piensas nada?...
MOMENTO SUSPENDIDO.
Momento en el que nada pasa, en donde el silencio es el ruido más provocador (cuando la cama es un desierto). Ese momento en el que el corazón es una ‘granada de mano’, lo lanzas, y en el momento menos esperado estalla de golpe. Quizá en ese momento la piel quemada se renueva y ese tiempo suspendido en realidad sea
¡EL
TIEMPO
DE
LA
SERPIENTE!
jueves, 6 de diciembre de 2012
2 Nudos, 1 des-nudo
Música para leer ésta pequeña historia: Actos Inexplicables de Nacho Vegas
Ambos quieren gritar hasta reventar las vocales pero atan el silencio a sus fonemas con su -primer nudo.
Ella y él o él y ella, no sabemos quién encontró a quién, y la verdad eso no importa; lo que realmente importa es que ambos huían de su presente ocultándose en su pasado. Dicen que desde el inicio fue el verbo, pero ambos fueron mudos fugitivos de sus Apocalipsis.
martes, 21 de febrero de 2012
miércoles, 1 de julio de 2009
Sin titulo 02
Conocer a alguien es un juego de azar,
con un ¡hola! puede terminar la conversación
ó una mueca absurda que denote un estado de estupidez
la empiece sin ni siquiera pronunciar una vocal,
pero; prefiero quedar silente contemplando
el reflejo de sus anteojos, es mejor ser un cobarde
que solo se sienta a su lado para imaginar una platica
que quizás sólo quede en un: ¿Cómo te llamas? y ¿a qué te dedicas?,
o sin esperarlo vaya hasta el altar como lo pide la iglesia y la sociedad.
Indispuesto con un parkinson de nervios
aspiro su aroma para pretender darme un suspiro de valentía,
pero; prefiero el eterno compañero de travesías por la ciudad, el silencio,
compañero rebelde que grita afónico a escasos centímetros de mi rostro
escupiendo el exceso de letras que se han acumulado en su bodega,
mis manos a punta de golpes pide una piel a la cual puedan acariciar,
mi boca exige unos labios para conversar, para besar.
Inevitablemente llega el momento de partir de su lado sin
ni siquiera contemplar más allá de sus anteojos,
con música fúnebre compuesta por los claxons
y esos desapercibidos murmullos urbanos vuelven largo el camino a casa,
mientras cae la lluvia humedeciendo los sentimientos cobardes
el mal humorado corazón me reprocha: puede que ella sea el amor del que tanto se escribe,
ó sea su nombre la palabra que falta para que este escrito sea realmente un poema
y no un intento mas en tu cuaderno de fracasos.
Oswaldo N. Flores García.
lunes, 2 de febrero de 2009
¿Casualidad o destino?
Hoy el viento me trajo de regreso
el suave aroma de tu piel
entrelazado con el sabor de tus labios,
gemí intensamente al estar frente a frente
con tus recuerdos que ahora son solo polvo,
solo polvo queda de aquellos buenos días
cuando tu alma era mi hogar
y tus pensamientos mi alimento,
aquellos días donde me hacías entender este mundo,
un mundo que sin tus desplantes no es el mismo.
Aún me pregunto la razón de aquella hostil batalla
donde tu adiós en forma de bayoneta provoco una herida
que se alimenta de mi dolor y se bebe mi felicidad,
la cura era tu cuerpo y no el maldito tiempo
que se volvió el encargado de decapitar la vida
de aquel que solo espera con ansias tú regreso.
Agobiado salí a ambular por las calles
encontrándote entre la multitud del mercado
incrédulo creí que seria era una más de mis locuras,
temblando dije sonriendo, te amo,
Hoy no se si creer en la casualidad
o en la equivocación del destino
que al darse cuenta del error cometido
nos pone otra vez en el mismo camino,
quizás aquel que nunca debimos abandonar…
Oswaldo "wakko" Flores
lunes, 17 de noviembre de 2008
La oscuridad, la sal y el silencio de un rincón
a la orilla de un debil rayo de tu voz
que se va perdiendo lentamente en la oscuridad,
un debil hilo de voz se cuela por mis tímpanos
para amarrarse a mis entrañas, a mis ansias,
se dispara la esquizofrenia, la sal,
gasto la tinta, el papel y mi intelecto
carcomido por la desesperación al no descifrar
los enigmáticos comportamientos del silencio,
¿Descubriré ese misterio?,
hoy solo balbuseo tu nombre,
una vaga visión amorfa en la pared.
Una vez más arrumbado en un rincón.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Infante enamorado
te dibujo con mis crayolas
en el cuaderno del terror (el de tareas)
un circulito como cabeza,
brazos y piernas de rayitas,
y de ropita ochentera, rectangulitos.
en la parte superior del circulito
trazo tu rizado cabello enmarañado
entre borrones y repintados,
arriba de tus labios incoloros
dos ovalitos simétricamente trazados como ojos
y una pequeña rayita por nariz.
en la mano derecha encierras un chocolate
y en la izquierda anclas un globo rojo
de curiosa forma de corazón,
rojo profundo hipnotizador del globo
ata fuertes sentimientos en tu mano
y desata los míos de mi congestionado pecho.
Cual niño enamorado te invitaré a jugar con mi carrito,
cual niña bonita seguirás a una mariposa
hasta perderte entre los juegos del parque,
chorreado y desarmado
cual niño inocentemente enamorado
seguiré jugando con mis carritos
por suerte, te filmé en la película que llaman cerebro. ...
Oswaldo N. Flores García