lunes, 17 de noviembre de 2008

La oscuridad, la sal y el silencio de un rincón

Una vez más arrumbado en un rincón
a la orilla de un debil rayo de tu voz
que se va perdiendo lentamente en la oscuridad,

un debil hilo de voz se cuela por mis tímpanos
para amarrarse a mis entrañas, a mis ansias,
se dispara la esquizofrenia, la sal,

gasto la tinta, el papel y mi intelecto
carcomido por la desesperación al no descifrar
los enigmáticos comportamientos del silencio,

¿Descubriré ese misterio?,
hoy solo balbuseo tu nombre,
una vaga visión amorfa en la pared.

Una vez más arrumbado en un rincón.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Infante enamorado

Cual niño inocentemente enamorado
te dibujo con mis crayolas
en el cuaderno del terror (el de tareas)

un circulito como cabeza,
brazos y piernas de rayitas,
y de ropita ochentera, rectangulitos.

en la parte superior del circulito
trazo tu rizado cabello enmarañado
entre borrones y repintados,

arriba de tus labios incoloros
dos ovalitos simétricamente trazados como ojos
y una pequeña rayita por nariz.

en la mano derecha encierras un chocolate
y en la izquierda anclas un globo rojo
de curiosa forma de corazón,

rojo profundo hipnotizador del globo
ata fuertes sentimientos en tu mano
y desata los míos de mi congestionado pecho.

Cual niño enamorado te invitaré a jugar con mi carrito,
cual niña bonita seguirás a una mariposa
hasta perderte entre los juegos del parque,


chorreado y desarmado
cual niño inocentemente enamorado
seguiré jugando con mis carritos

por suerte, te filmé en la película que llaman cerebro. ...

Oswaldo N. Flores García

martes, 14 de octubre de 2008

Sin titulo 01

¿Qué escribiría Neruda de tu cuerpo?;
¿Goya te hubiese inmortalizado con sus trazos desnuda?
¿qué tan azul sería Rubén Darío en tu boca?;
no lo sé, pero tu ausencia me...

Intento escribir como Neruda,
intento pintar mi boca con la tuya,
encerrar el azul de la noche entre nosotros
pero no estas conmigo.

Percibo tu aroma entre la multitud
pero no te encuentro,
te disuelves entre las calles,
te solidificas en las nubes distantes.

Intento entenderte pero es difícil,
creo entender a Nietzsche en sus delirios
pero no comprendo el ritmo de tus latidos,
el silencio estridente de tus pensamientos.

Discuto con mi histeria,
peleo con paranoia.
asesino a mi obsesión,
pero no tengo tu pasión.

Perdido con el tiempo y sus aliados
lejana te observo, lejana de mis manos,
cercana al olvido, cercana a mi lista de fracasos,
distante felicidad que yace inerte en mi pasado.

Te extraño, no miento,
te recuerdo a cada momento
con tus constantes desprecios,
con mis constantes anhelos.

martes, 9 de septiembre de 2008

Matemática de mi sentir

1 Día más sin verte, sin escucharte,
2 Acotaciones que llevan tu esencia, tu aroma;
3 Madrugadas en las cuales vuelas por mis sueños,
4 Abstractas formas de expresar tu beldad,
5 Razones por las cuales me vuelves loco,
6 Ilusiones trazadas en mi cuaderno,
7 Sonatas que conmemoran tu sonrisa, tu andar. ____________________________________
R = ¿x?

Al sumar estos factores obtengo como resultado:
un puño estrellado en la pared de la soledad,
un histérico puntapié que descarga su ira
en un bote de cerveza barata.

En una resta:
El resultado de la operación no aminora la distancia
que hay entre tu mano y la mía, entre nuestros labios,
aumenta la sal de mis lágrimas,
bajo el corazón y no contiene.

Al multiplicar rompo con aquella ley del orden de los factores;
el producto es el privilegio de besar tu mejilla al saludarte,
la dicha de encontrar tus historias, verte sonreír,
la suerte de encontrar tu aroma, tus palabras.

Sí este último resultado lo elevamos a la décima potencia:
contemplo la fuerza de tu mirada que enmudece mi lengua,
irradio de felicidad, de dicha,
te anhelo a la vigésima potencia, tiemblo de gratitud.

Ahora lo dividimos:
(la división siempre se me ha complicado y esta vez no fue la excepción)
Poniendo como divisor la realidad que nos envuelve
y como dividendo la fantasía que desato= cociente decimal,
quizá el más claro signo de que en tu aritmética
soy solo el residuo, el cero a la izquierda.

Obligado a despejar tus incógnitas avanzo a el álgebra
para encontrar la "x", mas bien al sujeto "x" que completa tu ser,
tu ecuación.

Fraccionado en el denominador de tu pensar
deduzco que en mi aritmética
no hay más quebrados que mis sentimientos,
recordando que no dejo de batallar con las matemáticas,
tampoco con el amor.

Eres la incógnita de mi sentir.

Oswaldo N. Flores García