Una vez más arrumbado en un rincón
a la orilla de un debil rayo de tu voz
que se va perdiendo lentamente en la oscuridad,
un debil hilo de voz se cuela por mis tímpanos
para amarrarse a mis entrañas, a mis ansias,
se dispara la esquizofrenia, la sal,
gasto la tinta, el papel y mi intelecto
carcomido por la desesperación al no descifrar
los enigmáticos comportamientos del silencio,
¿Descubriré ese misterio?,
hoy solo balbuseo tu nombre,
una vaga visión amorfa en la pared.
Una vez más arrumbado en un rincón.
Inspirado por Erato intentará alojar lo que llamo “poesía“, quizá sin serla. Escribo lo que puedo y lo que debo, es inevitable el peligro de no hacerlo como quisiera... Así que tan solo relatare lo que siento... Solo eso. Oswaldo N. Flores García
lunes, 17 de noviembre de 2008
domingo, 16 de noviembre de 2008
Infante enamorado
Cual niño inocentemente enamorado
te dibujo con mis crayolas
en el cuaderno del terror (el de tareas)
un circulito como cabeza,
brazos y piernas de rayitas,
y de ropita ochentera, rectangulitos.
en la parte superior del circulito
trazo tu rizado cabello enmarañado
entre borrones y repintados,
arriba de tus labios incoloros
dos ovalitos simétricamente trazados como ojos
y una pequeña rayita por nariz.
en la mano derecha encierras un chocolate
y en la izquierda anclas un globo rojo
de curiosa forma de corazón,
rojo profundo hipnotizador del globo
ata fuertes sentimientos en tu mano
y desata los míos de mi congestionado pecho.
Cual niño enamorado te invitaré a jugar con mi carrito,
cual niña bonita seguirás a una mariposa
hasta perderte entre los juegos del parque,
chorreado y desarmado
cual niño inocentemente enamorado
seguiré jugando con mis carritos
por suerte, te filmé en la película que llaman cerebro. ...
Oswaldo N. Flores García
te dibujo con mis crayolas
en el cuaderno del terror (el de tareas)
un circulito como cabeza,
brazos y piernas de rayitas,
y de ropita ochentera, rectangulitos.
en la parte superior del circulito
trazo tu rizado cabello enmarañado
entre borrones y repintados,
arriba de tus labios incoloros
dos ovalitos simétricamente trazados como ojos
y una pequeña rayita por nariz.
en la mano derecha encierras un chocolate
y en la izquierda anclas un globo rojo
de curiosa forma de corazón,
rojo profundo hipnotizador del globo
ata fuertes sentimientos en tu mano
y desata los míos de mi congestionado pecho.
Cual niño enamorado te invitaré a jugar con mi carrito,
cual niña bonita seguirás a una mariposa
hasta perderte entre los juegos del parque,
chorreado y desarmado
cual niño inocentemente enamorado
seguiré jugando con mis carritos
por suerte, te filmé en la película que llaman cerebro. ...
Oswaldo N. Flores García
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